RESPONSABILIDAD SOCIAL

RESPONSABILIDAD SOCIAL

Trabajar en Bali implica asumir una responsabilidad que va más allá de la logística o la experiencia del grupo. Implica una forma concreta de relacionarse con el territorio, con las personas que lo habitan y con la cultura que lo sostiene.

En Indonuka entendemos la responsabilidad social como algo práctico y cotidiano, no como un discurso. Se manifiesta en las decisiones que tomamos: con quién trabajamos, qué tipo de experiencias aceptamos producir y cuáles no, y cómo acompañamos a los grupos en su forma de estar en el lugar.

Colaboramos con proveedores y equipos locales con los que mantenemos relaciones a largo plazo, priorizando economías pequeñas y medianas y evitando dinámicas extractivas o de volumen. El trabajo con grupos exige cuidado: no todo se muestra, no todo se visita y no todo se convierte en experiencia.

Bali no es un escenario. Es un territorio vivo, con una cultura profundamente ligada a lo ritual, lo comunitario y lo simbólico. Por eso evitamos instrumentalizar tradiciones o ceremonias y rechazamos cualquier enfoque que convierta lo cultural o lo espiritual en espectáculo. El respeto también consiste en poner límites.

Nuestra responsabilidad social incluye, además, una selección consciente de los grupos con los que trabajamos. No todos los formatos ni todas las intenciones encajan. Diseñar experiencias colectivas implica asumir que el impacto es compartido y que la forma de viajar influye tanto como el destino.

Creemos en una responsabilidad que no se delega: el grupo forma parte activa de ella. Acompañamos para que cada experiencia se viva desde la presencia, la escucha y el cuidado del entorno humano y natural que la hace posible.

Trabajar con responsabilidad social es, para nosotros, trabajar con criterio. Elegir profundidad frente a volumen. Relación frente a consumo. Presencia frente a apropiación.

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Trabajamos desde el respeto a la biodiversidad y a los ecosistemas locales. No apoyamos ni promovemos el uso de animales salvajes para espectáculos, terapias o actividades que vulneren su hábitat natural.

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Nuestra actividad genera impacto económico real en el territorio. Colaboramos con proveedores y equipos locales, priorizando relaciones sostenidas en el tiempo y contribuyendo a una economía que beneficia directamente a las comunidades con las que trabajamos.

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Diseñamos experiencias que favorecen un acercamiento honesto a la realidad cultural del país. El intercambio cultural se da desde la escucha, el respeto y la presencia, evitando simplificaciones o representaciones superficiales.

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Colaboramos de forma continuada con proyectos sociales locales, entendiendo la responsabilidad social como una relación a largo plazo, no como una acción puntual.

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Asumimos la responsabilidad de reducir el impacto medioambiental de cada experiencia. Esto implica tomar decisiones conscientes en la producción, los desplazamientos y el uso de recursos.

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Acompañamos a los grupos en prácticas responsables durante el viaje. Apoyamos activamente iniciativas locales como la reducción de plásticos de un solo uso, facilitando alternativas reutilizables y promoviendo hábitos más conscientes durante la experiencia.